domingo, 22 de enero de 2012

Traducir nombres de persona... ardua odisea

Bueno, quitando el post introductorio, éste es mi primer post en este blog. Y desde hace un tiempo, cuando me imaginaba haciendo un blog, determiné que éste sería un buen tema para empezar. Un problema cuando nos centramos en la traducción (concretamente en la literaria o toda aquella que afronte una historia, como los videojuegos o las series) es la traducción de los nombres de persona... ¿Se deben traducir? ¿O deberíamos dejarlos tal cual?

Después de un tiempo pensando, he llegado a una serie de conclusiones que, si bien no son perfectas, son buenos consejos que podemos seguir (vamos, según mi opinión):

1-Hasta los nombres tienen equivalencias: sorprendentemente, esto es cierto. Al igual que los términos de un ámbito específico tienen una traducción específica, hay ciertos nombres de persona que tienen una traducción más exacta... ¿O nunca os habéis fijado en la semejanza entre Pedro y Peter? Jorge-George, Miguel-Michael... O incluso pueden tener la misma forma, pero quizás varíe la pronunciación, como con David. Entonces, en un principio, deberíamos tener en cuenta estas equivalencias a la hora de traducir, porque pueden que sean de utilidad.

2-Ante todo, dime dónde estás: esto es algo que hay que tener en cuenta: el contexto. Os pondré un ejemplo práctico... Un día, en clase de alemán, estábamos haciendo un ejercicio de traducción alemán-español: una traducción de un diálogo en el que un chico se presentaba. Hasta ahí todo normal. Pero la compañera que corrigió ese ejercicio (cuyo nombre no diré... porque no me acuerdo quién lo hizo) tradujo el nombre de esa persona: de Peter pasó a ser Pedro. ¿Cuál es el problema, si es su equivalente? Porque esta compañera no tuvo en cuenta el contexto: Peter era inglés y decía que venía de Oxford. ¿Cuántos ingleses de Oxford se llaman Pedro? Si en el texto hay un contexto, es un buen consejo mantener los nombres que concuerden con ese contexto. Yo lo aplicaría también a la traducción de Inazuma Eleven: si el contexto de la serie/juego nos sitúa en Japón, ¿por qué el protagonista se llama Mark Evans y no Endou Mamoru, su nombre original? ¿Vais bien? Sigamos.

3-Ante todo, uniformidad: este consejo nos lo dió nuestra profesora de alemán, y creo que es realmente bueno. Y para ello, aunque quizás me gane algunos enemigos, me referiré a la traducción latino-americana de Los Simpsons. En esta traducción encontramos algunos nombres o apellidos traducidos (Homer por Homero, Gumble por Gómez, Carl por Carlos o Ralph por Rafa) mientras que otros nombres permanecen en su forma original (Milhouse, Lenny, Barney, Bart, etc). Aquí es donde meto este principio: o mantienes todos los nombres en su forma original a pesar de las equivalencias o traduces todos los nombres aunque no tengan equivalencias, pero no mezcléis nombres originales y equivalentes en el idioma porque no será uniforme. No me quejo de que Homer se llame Homero o Ralph se llame Rafa, pero si traducen esos nombres, hay que traducir el resto: Lisa-Elisa, Marge-Marta (es un ejemplo por su semejanza en la pronunciación, pero tendría que pensarlo mejor).

4-Si hay algo más, hay que mostrarlo: ¿hay más? Sí, porque los nombres no sólo sirven para identificar a alguien; también se pueden usar para mostrar algo especial de la persona o cosa con ese nombre. En esos casos sí se deberían traducir los nombres, porque si se mantiene su forma el receptor no captará la gracia del nombre. Por ejemplo, las bromas de Bart. Si en la versión española Bart dijera los nombres en inglés... sí, veríamos que Moe se enfada y le amenaza, pero no sabríamos por qué. Otros ejemplos: un amigo mío participó en la traducción de un manga (creo que era Toradora) y un personaje tenía un loro que se llamaba Inko-chan. La gracia es que "inko"(インコ) significa "loro", por lo que el personaje llamó al loro "Loro" (¡qué original!). Este amigo decidió traducir el nombre por "Lorito", y aunque muchos fans se le echaron encima porque querían que el nombre se quedara igual, hizo lo correcto: un lector que no sepa japonés no entendería la gracia de "inko=loro". El otro ejemplo es mío: actualmente estoy trabajando en la traducción no oficial de Okamiden y hay un personaje especial: Mr. Orange. Lo especial de este personaje es que siempre va con una mandarina en la cabeza, de ahí el nombre. Aunque el compañero que me metió en esta traducción me pidió que pusiera su nombre original (que lo haré), estamos ante un caso similar: su nombre original es Mikan-san, y "mikan" (みかん) es mandarina en japonés, y si una persona que no sepa japonés lee ese nombre no entenderá la gracia (aunque se reirán por la mandarina de la cabeza). Y si lo dejamos en inglés (que es lo que hizo la compañía porque no tradujo el juego), el lector quizás no sepa la gracia del nombre (aunque es menos probable). Yo recomendaría traducir el nombre como Sr. Mandarina.

En fin, hasta ahora son todos los consejos que he deducido a partir de las lecciones en las clases y mi propia deducción. ¿Qué os ha parecido? Para la próxima entrada, seguiré con la traducción de nombres, aunque me centraré en la traducción de criaturas no reales y, por lo tanto, nombres de recién invención que no tienen equivalente.

Nos vemos.

jueves, 19 de enero de 2012

¡Inauguración del blog!

Buenos días y bienvenidos a "Blog de supervivencia del traductor". Me llamo David, estudiante de traductor y creador de este blog.

He decidido crear este blog por varias razones: la primera, porque todo traductor que se quiera hacer notar necesita tener una página web y un blog y yo no voy a ser menos. La segunda razón es por influencia, ya que varios amigos míos de la universidad ya han hecho sus propios blogs: están, por ejemplo, Sergio Rodríguez Tapia, creador del blog Diario de un traduqué?, y Javier Sánchez Camacho, creador del blog Traductor en ciernes.

¿Para qué servirá este blog? Principalmente se centrará en reflexiones sobre la tarea de un traductor: cosas que ha de tener en cuenta a la hora de traducir correctamente o cómo creo yo que deberían ser las cosas a partir de lo que vaya aprendiendo. También aplicaré esos conocimientos al ámbito de la localización, que es mi objetivo laboral tras acabar la carrera y el máster... si consigo acabarlos. 

Sin más dilación... ¡bienvenidos al blog!